La relación agencia-cliente-cambios es tan antigua y tan violenta como la relación Superman-Lex Luthor. Claro, no estoy diciendo que los clientes sean como Lex Luthor, al menos no la mayoría.

Casi siempre los cambios aparecen por falta de planeación, cuando en algún momento del proyecto aparece un escenario que nadie pensó que podría pasar y hay que resolverlo con algo que nunca se había planteado pero que es necesario, hay otros cambios que aparecen por pura viceralidad, cuando alguno de los involucrados siente que debe aportar una idea para justificar el sueldo que está cobrando aunque no tenga sentido.

Ojo, no es lo mismo cambios que ajustes, en Play.Interactive ajustamos el proyecto en caso de ser necesario para que sea lo que prometimos entregar y lo que prometemos es lo que el cliente pide adaptado a las opciones tecnológicas – o técnicas – que el presupuesto permite. Es simple.

Lo cierto es que todos los creativos odiamos los cambios, son nuestra kryptonita, nuestro némesis que no debe ser nombrado, son el fuego del monte del destino capaz de destruir el anillo único de nuestra creatividad.

Cada quien tiene una o varias razones específicas para odiar los cambios, una de las mías es que no entiendo por qué alguien contrata a un experto para después cambiar todo lo que recomienda.

Pero hay una razón práctica que es más clara que todas las que pueda yo decir, y es la que me parece importante escribir aquí, y es que al final quien sufre aun más que nosotros, es el proyecto.

Esta es la analogía más clara que puedo usar:

Imagina que vas a cortarte el pelo, debes poner especial atención en explicarle al estilista cómo lo quieres, hay quien lleva fotos y todo para explicarlo mejor, porque todos sabemos que una vez que el estilista diga que ya está (aunque te pregunte ¿qué te parece?), es cuando tu pelo estará mejor, por alguna razón misteriosa, pedirle que haga algo diferente sólo hará que el resultado sea peor, y tampoco te puede dejar como estabas, ¿te ha pasado? Así pasa con los cambios, igualito.

Siempre es mejor planear el proyecto un día más, o una semana más.