Estuve ahí en 2008, cuando apareció WordPress. Muchos programadores pensaron —yo no— que el trabajo se terminaría ahí porque todas las empresas podrían hacer sus propios sitios web. Spoiler: muchas lo intentaron. El resultado fue una avalancha de sitios horribles, la mayoría sobre templates gratuitos que cualquiera con dos segundos de atención reconocía a la distancia. Y el trabajo de programación, bien hecha, terminó cotizándose más.
Ya vi esta película. Tres veces.
También estuve ahí en 2012, cuando apareció Wix. De eso ni siquiera vale la pena escribir mucho.
Estuve ahí en 2015, cuando apareció Webflow. Ahí sí me incluyo entre los que pensamos que venía una nueva era para el trabajo digital. Por fin era más fácil hacer código que funcionara bien y se viera bien al mismo tiempo. Fue genuinamente emocionante.
Tampoco pasó eso. Al menos no en México. La mayoría de las empresas ni siquiera se enteró de esa tecnología y siguió usando los templates genéricos —y horribles— de WordPress. He llegado a reconocerlos al primer vistazo. No es difícil.
Aclaración necesaria: no tengo nada contra WordPress. Es una gran herramienta y en Play.Interactive la hemos usado, bien, por muchos años. Como cualquier herramienta, lo que importa es quién la usa y con qué criterio.
Pero hay una diferencia enorme entre usar WordPress como plataforma para construir algo sólido, y bajar un template gratuito, cambiar el logo, y llamarle «sitio web profesional».
Ahora estamos en 2026 y la IA está haciendo lo mismo, pero más rápido
Hace un rato, durante una llamada, alguien mostró un sitio web. Me tomó exactamente 0.2 segundos darme cuenta de que lo hicieron con IA y un prompt genérico.
Porque uno se da cuenta.
Así como todos los mexicanos podemos saber a la distancia cuál es el frente y el revés de una tortilla —sin que nadie nos lo haya enseñado formalmente—, casi cualquiera que sepa dos cosas de diseño o programación puede reconocer de inmediato los sitios hechos con IA en diez minutos. Hay ciertos patrones. Cierto ritmo en el copy. Cierta disposición de secciones que huele a «rellené un formulario y presioné generar».
Y ojo: no lo digo como crítica a la IA. Estoy completamente a favor de ella. Pienso que nos va a ayudar a hacer cosas mucho mejores. La uso todos los días. El equipo de Play.Interactive la usa todos los días.
El problema no es la herramienta. El problema es creer que la herramienta reemplaza el criterio.
La diferencia entre usar IA y depender de IA
Un carpintero con buena sierra puede hacer muebles hermosos. Un carpintero sin criterio con la misma sierra va a hacer tablas chuecas más rápido.
La IA acelera enormemente el trabajo de alguien que ya sabe lo que está haciendo. Le da superpoderes. Pero también acelera el trabajo de alguien que no sabe lo que está haciendo. Y eso produce exactamente lo que ya vimos con WordPress en 2008: una avalancha de cosas mediocres que llegan al mercado más rápido que nunca.
¿Qué hace un sitio generado con un prompt genérico de IA? Generalmente tiene la estructura correcta. Los colores son tolerables. El copy no está mal. Pero le falta algo que es difícil de nombrar y muy fácil de sentir: intención. Cada decisión de diseño fue tomada por probabilidad estadística, no por alguien que entendió a tu cliente, tu mercado, y lo que necesitas comunicar específicamente.
Y eso se nota. No siempre de forma obvia. A veces solo como una sensación de «esto no termina de convencerme» que el usuario no puede explicar pero que sí actúa sobre ella: se va.
Aquí va mi opinión, no necesariamente amable:
Me parece que otra vez viene una tormenta —o avalancha, o como le quieras decir— de cosas mal hechas. Y va a ser más grande que las anteriores porque la barrera de entrada nunca había sido tan baja. Nunca había sido tan fácil producir algo que se ve «suficientemente bien» sin serlo.
Pero no vengo a decirte que eso está mal. Al contrario.
Cada vez que el mercado se inunda de trabajo mediocre, el trabajo bien hecho se vuelve más valioso, no menos. Pasó con WordPress. Pasó con Wix. Va a pasar con la IA. La historia es consistente en esto.
En un mundo donde cualquier empresa puede tener un sitio web generado en 20 minutos, las empresas que tienen un sitio web construido con criterio, con estrategia, con atención al detalle —esas brillan más que el oro. O más que Dua Lipa en el escenario, y todos sabemos que brilla mucho.
Lo que el mercado premia cuando hay ruido
Cuando todos tienen acceso a las mismas herramientas, el diferenciador no es la herramienta. Es el criterio de quien la usa. En un mercado inundado de sitios genéricos, las cosas bien hechas no solo se notan: se recuerdan, se comparten, y se convierten en el estándar contra el que se mide todo lo demás.
Qué significa «bien hecho» cuando hablamos de un sitio web en 2026
No es solo que se vea bonito. Eso es el mínimo.
Bien hecho significa que carga rápido —en cualquier dispositivo, en cualquier conexión—. Significa que el usuario entiende en cinco segundos qué hace la empresa y por qué le debería importar. Significa que el sitio aparece cuando alguien lo busca, no solo en Google, sino en los motores de inteligencia artificial generativa que cada vez más gente usa para tomar decisiones de compra.
Ese último punto es nuevo y muchas empresas todavía no lo están considerando. El posicionamiento en IA generativa —lo que se conoce como GEO (Generative Engine Optimization) — es una capa adicional al SEO tradicional que determina si tu empresa aparece o no cuando alguien le pregunta a ChatGPT, Perplexity o Google AI Overviews quién resuelve un problema específico en tu industria.
Un sitio generado con un prompt de IA en 20 minutos casi nunca está optimizado para ninguna de esas cosas. Porque optimizar para eso requiere pensar, no solo generar.
Bien hecho también significa que el código es limpio, mantenible, y construido con tecnologías que van a seguir funcionando en dos años. En Play.Interactive trabajamos con React, Next.js, Astro y Vite para el frontend, y Node.js, Laravel o plataformas serverless para el backend —no porque suene impresionante, sino porque esas tecnologías permiten construir algo que dura y que escala. Puedes ver más sobre nuestro enfoque en nuestro servicio de desarrollo web.
Tres señales de que tu sitio está del lado equivocado de la tormenta
- Lo hicieron en menos de una semana, con un template que alguien ya usó antes —y que tú puedes reconocer en otro sitio si te pones a buscar.
- El copy suena correcto pero genérico. Podrías reemplazar el nombre de tu empresa con el de cualquier competidor y el sitio seguiría teniendo sentido.
- No apareces en Google cuando alguien busca lo que haces. No porque no tengas contenido, sino porque el sitio no está construido para ser encontrado.
Si te identificaste con alguno de esos puntos, no es el fin del mundo. Es información. Y la información es útil cuando decides hacer algo con ella.
La oportunidad que no estás viendo
Lo que vengo a decirte no es «ten cuidado con la IA». Es lo contrario.
La tormenta que se viene es una oportunidad para ti si decides hacer las cosas bien. Porque tus competidores —la mayoría de ellos— van a correr a generar algo rápido y barato. Y el mercado, con el tiempo, va a saber distinguir.
Siempre lo sabe.
El cliente que llega a tu sitio web no necesariamente sabe de código. Pero sí sabe si el sitio le genera confianza o no. Sí sabe si la información que necesita está donde la espera. Sí sabe si el sitio se siente como algo construido para él o como algo generado para nadie en particular.
Y ahí es donde está la oportunidad: en un mercado lleno de sitios generados para nadie, tu sitio puede ser el que se siente construido específicamente para tu cliente.
Si quieres empezar por entender dónde estás parado —cómo aparece (o no aparece) tu empresa en buscadores y en IA—, suscríbete al newsletter. Como parte del proceso de bienvenida recibes acceso al diagnóstico de SEO, GEO y AEO que preparamos: 12 preguntas en tres bloques, unos cinco minutos, y una imagen clara de en qué punto estás.
Y si prefieres una herramienta para monitorear esto por tu cuenta de forma continua, AEON42 conecta tu Google Search Console, analiza 16 meses de datos reales y te dice exactamente qué ajustar —desde $49 al mes, con 14 días de prueba gratis sin tarjeta.