La semana pasada entré al sitio web de una empresa grande. No voy a decir el nombre, pero es una empresa que factura varios millones de dólares al año, tiene oficinas en varios países y aparece en los medios de negocios más importantes de México. Casi todos hemos comprado algo de ellos. Su sitio web era un tema genérico de WordPress. Con las páginas de ejemplo activadas.
"Hello world". "Sample Page". Todo ahí, intacto, como si nadie hubiera revisado el sitio desde que lo instalaron. No es un caso aislado. Es la norma. Y me parece, con todo el respeto del mundo, una falta de seriedad enorme.
Tu sitio web no es un gasto
Es la primera impresión que tiene un cliente potencial de tu empresa cuando te busca en internet. Es tu oficina virtual. Es el lugar al que llegas después de gastar dinero en anuncios, en eventos, en tarjetas de presentación.
Esto no es opinión mía. Es algo medido. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que el 75% de los usuarios juzga la credibilidad de una organización basándose en el diseño de su sitio web. No en su trayectoria. No en su tamaño. No en su discurso. En cómo se ve y se comporta su sitio. Léelo otra vez: 3 de cada 4 personas deciden si confiar o no en tu empresa antes incluso de leer una palabra de lo que ofreces.
Y si ese lugar es un template de WordPress sin configurar, o un sitio hecho en Wix que grita "yo mismo lo hice un domingo por la tarde", o una página construida con Elementor por una agencia que te cobró como si fuera trabajo de verdad... pues ya sé por qué no te encuentran. Y por qué los que sí te encuentran no te creen. Y alguien me dirá que, si es una empresa tan grande, pues no necesita invertir en un website mejor. Ajá, ahora ve y díselo a Coca-Cola, Nike o Apple a ver qué te dicen.
Las tres banderas rojas que veo todo el tiempo
Voy a ser directo sobre tres cosas. Y antes de que llegue el ataque desde Twitter, te voy a explicar exactamente por qué pienso lo que pienso.
Wix no es para empresas serias
Sé que esto va a molestar a alguien. Lo digo igual. Wix no es una mala herramienta. Es una excelente herramienta para lo que fue diseñada: que un individuo sin recursos técnicos ni presupuesto tenga algo en internet. Un fotógrafo aficionado, un panadero del barrio, un instructor de yoga. Para eso, Wix funciona.
El problema empieza cuando una empresa establecida, con facturación real y aspiraciones de crecer, usa Wix como su sitio principal. Porque Wix tiene limitaciones técnicas reales: genera código pesado, hace difícil implementar SEO avanzado, no permite control fino sobre datos estructurados (el famoso schema), y si algún día quieres migrar fuera, te das cuenta de que tu sitio no se exporta de verdad. Si tu empresa factura más de lo que gana un empleado promedio al mes, no tienes excusa para tener un sitio en Wix. No por esnobismo. Por consecuencias técnicas concretas.
Elementor es la herramienta favorita de las agencias flojas
Otra vez, antes de que me reclamen: Elementor no es mala tecnología. El problema es cómo se usa. Elementor permite armar un sitio bonito en pocas horas, arrastrando bloques sobre una plantilla. Eso es útil para una persona que aprende a hacer su propio sitio. Es problemático cuando una agencia te cobra como proyecto profesional algo que técnicamente cualquiera podría hacer con un tutorial de YouTube en un fin de semana.
Y tiene un costo técnico real, no sólo simbólico. Los sitios hechos con Elementor tienden a generar cientos de divs anidados, código pesado, scripts que se cargan aunque no se usen. Resultado: sitios lentos, difíciles de optimizar, que envejecen mal y que tropiezan con los Core Web Vitals — los criterios técnicos que Google usa para decidir qué tan bien rankear tu sitio. Si tu agencia usa Elementor, pregúntale por qué. La respuesta te va a decir mucho. Si te dice "porque es rápido para nosotros", sabes lo que pasa: están priorizando su tiempo, no el tuyo.
Un template genérico de WordPress con páginas de ejemplo es negligencia
No hay otra palabra. Es como los que compran las roscas de reyes en Costco y creen que las pueden vender al doble de precio aunque la caja diga dónde las compraron. Si el sitio de tu empresa tiene un "Hello world" colgando, una página llamada "Sample Page" que nadie borró, o una sección "About" con texto en latín de relleno, no es un descuido menor. Es la prueba pública de que nadie en tu equipo —ni tu agencia, ni tu equipo interno, ni tú— revisó ese sitio desde que se instaló. Y si nadie lo revisó en años, ¿qué seguridad tienes de que está actualizado, optimizado, o siquiera funcionando como debe?
Lo que sí define a un buen sitio web hoy
Bien, ya dije lo que no funciona. Te debo la otra mitad: ¿qué hace que un sitio sea bueno? No es lo que la mayoría piensa. No es ser bonito. No es tener animaciones espectaculares. No es tener un slider con cinco imágenes en la portada. Un buen sitio web hoy tiene cuatro características no negociables.
Primero, carga rápido. En serio rápido. No "razonablemente rápido". Rápido. Según un estudio de Google ampliamente citado, el 53% de los usuarios móviles abandona un sitio que tarda más de 3 segundos en cargar. Si tu sitio carga en 5 segundos, perdiste más de la mitad de tu tráfico potencial antes de que llegara a leer la primera frase. Ni un anuncio de Google Ads va a compensar eso.
Segundo, está construido para ser legible por máquinas. Hoy tu sitio no sólo lo leen humanos. Lo leen Googlebot, GPTBot, ClaudeBot, PerplexityBot. Cada uno con sus propias reglas. Un sitio bien hecho está estructurado de forma que esas máquinas entiendan inmediatamente qué hace tu empresa, qué vende, dónde está, qué autoridad tiene. Eso se logra con código limpio, schema bien implementado y arquitectura clara. No se logra con un template de Elementor.
Tercero, comunica con claridad en los primeros tres segundos. Un visitante que llega a tu sitio debe entender, sin esfuerzo, tres cosas: qué haces, para quién lo haces, y qué hacer a continuación. Si tu portada lo obliga a hacer scroll para entender qué vendes, ya perdiste.
Cuarto, tiene una base técnica que se puede mantener. Un buen sitio no es un proyecto que terminas y olvidas. Es una infraestructura viva que se actualiza, se monitorea, se ajusta. Si tu sitio fue armado con un constructor visual que nadie en tu equipo entiende, lo único que puedes hacer cuando algo se rompe es rezar. Ninguna de estas cuatro cosas requiere invertir cientos de miles de pesos. Pero ninguna se logra sola, ni con un template, ni con un constructor visual barato.
Cómo elegir un proveedor confiable
Si vas a buscar a alguien que te haga el sitio, te dejo cuatro preguntas que separan a los buenos proveedores de los flojos. Hazlas en tu primera llamada y verás qué pasa.
¿Qué tecnologías usas y por qué? Si la respuesta es "depende del proyecto", profundiza. Un buen proveedor tiene opiniones técnicas claras y las puede explicar. Un proveedor flojo sólo conoce dos o tres herramientas y las usa para todo.
¿Cómo me vas a entregar el sitio? Un buen proveedor te entrega acceso completo a tu código, tu dominio, tu hosting y tu base de datos. Un proveedor flojo te entrega un usuario y contraseña a una herramienta donde tú eres rehén.
¿Cómo vas a medir el éxito del proyecto? Si la respuesta es "que te guste cómo se ve", sigue buscando. La respuesta correcta involucra métricas: velocidad de carga, indexación, conversión, posicionamiento.
¿Qué pasa cuando algo se rompe seis meses después? Aquí muchos se quiebran. Un buen proveedor te explica su proceso de mantenimiento y soporte. Un proveedor flojo te dice "ahí veremos".
El principio de todo
Lo que más me molesta a mí es ver empresas que se merecen una presencia digital seria pagando por algo que no lo es, o peor, sin pagar nada y conformándose con lo que tienen. El sitio web no es el único problema. Después están SEO, GEO, AEO, todo lo demás que he ido escribiendo. Pero es el principio de todo. Si la base está mal, todo lo demás está construido sobre arena.
No necesitas invertir cientos de miles, tampoco aprender a programar. Puedes tener un website muy sencillo pero bien hecho y listo para que tu negocio aparezca. A veces, sólo necesitas saber cómo pedírselo al proveedor. O cómo elegir un proveedor confiable. Y a veces, sólo necesitas darte permiso de mirar tu sitio actual con los ojos de un desconocido y aceptar lo que ves.
Diagnóstico técnico honesto
¿Quieres que alguien revise con ojos críticos el estado real de tu sitio web? Suscríbete al newsletter en playinteractive.mx/suscribirse y recibe acceso a un diagnóstico técnico que evalúa velocidad, indexación y calidad estructural — antes de que decidas qué hacer.